El método
Para qué sirve el resumen del CV
El resumen — también llamado perfil profesional o extracto — va debajo de tu nombre y responde a una pregunta en tres o cuatro líneas: ¿por qué esta persona, para este puesto? No es un objetivo sobre lo que tú quieres ni una lista de adjetivos. Es un argumento comprimido: tu rol, la evidencia de que lo haces bien y una o dos cosas que te hacen encajar con el puesto que el reclutador tiene delante.
Seis pasos para un resumen que se lee
Empieza por tu rol, no por «yo»
Abre con el puesto que ocupas o al que aspiras, más tu nivel y tu área: «Analista de datos senior con seis años en pricing de retail». El reclutador debe saber qué eres en la primera línea — sin ningún «soy una persona apasionada…».
Elige dos o tres pruebas, con cifras
Escoge los logros que más importan para este puesto y cuéntalos con números: ingresos, usuarios, ahorros, tamaño del equipo, tiempo ganado. Un resultado concreto vale más que cinco fortalezas vagas.
Refleja la oferta de empleo
Lee la oferta buscando las habilidades y los términos que nombra, y usa esas palabras donde te describan con honestidad. Eso es lo que busca el reclutador — y antes que él, el sistema de seguimiento de candidatos.
Recórtalo a tres o cuatro líneas
Entre 50 y 80 palabras, aproximadamente. Si pasa de cuatro líneas, algo de lo que dice pertenece a la sección de experiencia. Lo breve suena seguro; lo largo suena inseguro.
Quita las palabras de relleno
«Motivado», «dinámico», «orientado a resultados», «trabajo en equipo» no dicen nada que un reclutador pueda comprobar. Sustituye cada una por el hecho que te llevó a escribirla.
Reescríbelo para cada candidatura
El resumen es la parte más adaptada de un CV, porque es la única que argumenta. Mantén estable tu historial laboral y reescribe estas cuatro líneas para cada oferta.
Errores que pierden al lector
- Escribir un objetivo sobre lo que quieres del puesto — el resumen trata de lo que aportas.
- Enviar el mismo párrafo con cada candidatura.
- Rellenarlo con habilidades blandas que nadie puede verificar.